Para familiares y amigos

Comenzar con comprensión

Los términos simpatía y compasión se remontan a las palabras griega y latina, respectivamente, que originalmente se referían a un “sentimiento común”, algo que “se sentía en conjunto”. Para quienes desean proporcionar un verdadero consuelo a los amigos o familiares que han perdido un bebé o un embarazo, los antiguos significados siguen siendo válidos. Los sentimientos -lo que en realidad experimentan los padres afligidos y usted en relación con su duelo- deben estar en el centro de sus expresiones de simpatía.

Si desea interactuar con los afligidos de manera significativa, debe empezar por ponerse en su lugar y tratar de entender lo que el niño o el posible niño significaba para ellos y cómo la muerte está afectando y seguirá afectando a sus vidas. Comprender que la cantidad de tiempo que un niño ha vivido no determina su importancia como ser humano o como objeto de amor. Comprender que un nuevo bebé nunca puede sustituir al hijo que se perdió, y que el amor de los padres por su hijo fallecido no puede “guardarse” para el futuro ni redistribuirse automáticamente entre sus hijos vivos. Entienda que el niño es la alegría de sus vidas y que la alegría no terminó cuando el niño falleció, así como la pena no termina tan pronto como el funeral ha terminado. Comprenda también lo importante que puede ser su participación durante este doloroso período de adaptación. Habrá pocos momentos en los que se le necesite más que ahora.

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