Para padres

Queridos padres,

Sentimos mucho el fallecimiento de su precioso bebé. Como padres, no esperamos sobrevivir a nuestros hijos. La muerte de un hijo nos priva de toda una vida para disfrutar de una parte única e insustituible de nosotros mismos.

Somos los padres y voluntarios de HAND, Helping After Neonatal Death (Ayuda después de la muerte neonatal). Somos un grupo de apoyo que ofrece una variedad de servicios gratuitos para aquellos padres que han perdido un hijo, o varios, por aborto espontáneo, muerte fetal, aborto genético o muerte infantil.

No hay dos personas que experimenten una pérdida de este tipo de la misma manera. Nuestras pérdidas y circunstancias difieren. La intensidad de nuestras emociones y el tiempo que necesitamos para sanar difieren. Y sin embargo, tenemos mucho en común. Combinamos elementos del proceso de duelo en nuestros propios patrones únicos…

… Incredulidad y shock. Negación.

… Rabia y frustración, que pueden ser inusuales y aterradoras.

… Anhelo y nostalgia, que pueden hacer que le duelan los brazos. Reclamar por lo que nunca pudo ser.

… Depresión y desorganización. Momentos de total desesperación en los que nos cuestionamos nuestra cordura y las tareas más sencillas parecen imposibles.

… Aceptación. Cada uno a su ritmo, encontramos el equilibrio entre “aguantar” y “soltar” y volvemos a encontrar cierto sentido de orden en nuestras vidas.

El proceso de duelo puede ser largo y solitario. Tras la muerte de un bebé, generalmente se necesitan entre doce y veinticuatro meses para encontrar una nueva base. Los peores momentos suelen producirse entre cuatro y siete meses después de la pérdida, cuando mucha gente espera que ya se haya “superado”.

Algunos de nosotros tenemos otros hijos vivos. Intentamos sobrellevar la experiencia de la pérdida de nuestro hijo y lidiar con las necesidades diarias, incluso mientras luchamos por comprender nuestro propio dolor y superar el día a día. A menudo se nos recuerda lo afortunados que somos por tener a nuestros otros hijos (¿es necesario que nos lo digan?). Pero el niño que murió era, como ellos, deseado y único.

Incluso las parejas de muchos años pueden tener dificultades para entenderse o apoyarse mutuamente. El duelo de los padres y el de las madres es muy diferente. El padre en duelo se enfrenta a nuevos retos en todos los ámbitos de la vida. …Nunca volveremos a ser los mismos. Nunca olvidaremos, ni querremos hacerlo. Pero seremos felices y volveremos a sentirnos normales, de una manera diferente.